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Sobre mi...

Deseo escribirte en primera persona... contarte quien soy, de donde vengo y por qué estoy aquí. Nací en Temperley, pero me crié en Banfield, una localidad a 20 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, Argentina...

De barrio humilde, una familia de 4 hijos, parientes y vecinos distribuidos en pocas manzanas asfaltadas, casas con jardines, veredas con baldosas improvisadas y un colegio Parroquial, semillero de pibas y pibes vestidos de sueños y guardapolvos celestes.

Empecé a tocar la guitarra a los 9 años rasgueando las primeras zambas y chacareras con la oreja pegada al "tocadiscos" y el alma agarrada de aquella púa que hacía girar a los cantores entre los surcos del vinilo.

Mis primeros escenarios: los festivales escolares, las peñas y las ceremonias religiosas. Los campamentos y la infaltable reunión de amigos que siempre me pedía “una de” Charly, de los Abuelos o de Suí Generis y entre mate y mate, “otra de” León, Violeta Parra, Víctor Heredia o la Negra Sosa…

Alguna vez se me dio por componer y gané el 1º premio del Festival Nacional de la Canción Navideña en 1989, también recibí menciones por varias composiciones. Pensé que podría hacerlo mejor…

Estudié Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires mientras integraba el Coro de Cámara Brahms, dirigido por el maestro Daniel González. Fueron 3 años maravillosos, aunque arduos… no olvidaré aquella aventura musical interpretando a Di Lasso, Crecquillon, Passereau, Palestrina, Bennet, entre otros…

En 2002 grabé mi primer Cd “Somos Hoy”, un recopilatorio de canciones y estilos folklóricos, bajo la dirección de mi entrañable amigo y guitarrista Daniel Cáceres Portillo, más la colaboración de algunos alumnos de la Escuela de Música Popular de Avellaneda (Carlos Lescano, Luis Roldán, Juan Correa, Soledad Dumon).

Pero en octubre de ese mismo año, la situación social y económica de Argentina puso patas para arriba todos nuestros planes y nos vimos forzados a emigrar… el destino señalaba a España.

Amarré mi vida en Valencia y planté mi bandera en un mapa sin coordenadas… Comenzó entonces la gran aventura en la que personas, músicos, medios y nuevos espacios aparecieron mágicamente ante mi. Claro que no fue en un simple “abracadabra”, tuve que andar y andar… porque así se hace camino, dijo Machado!

Con mi guitarra, un puñado de canciones y una perseverancia a prueba de todo, me fui haciendo “de aquí”

En 2004, junto al guitarrista Rafael Arcella y a otros talentosos músicos y bailarines: Fernando Perez Herrera, Miguel Anda, Tupac y Belén, presentamos el espectáculo musical “Argentina Canciones del Alma” con el auspicio de la Diputación de Valencia. Recorrimos pueblos, Casas de Cultura, Teatros, Festivales, Universidades y Asociaciones diversas. También hemos contado con la colaboración de otros artistas en distintos proyectos, mi queridos Guillermo Alvarez y Verónica Mendoza, Ana María Sanchez, Romina Cardozo y Franco Arias.

En 2008, grabé mi segundo CD “Songs of the soul”, bajo la dirección del guitarrista y compositor Luis Arnal y la inestimable colaboración de su hermano, el pianista Marcelo Arnal, ambos argentinos de la provincia de Corrientes . Esta vez, interpretando algunos clásicos del repertorio internacional: Lágrimas Negras, Adoro, Garota de Ipanema, Volver, L’appuntamento, Aguas de Marzo, entre otros.

En 2011 conocí a quien me acompaña hasta el día de hoy en este extenso camino musical, el pianista cubano Jorge Calvet. Este joven recién llegado a la Ciudad, un día marcó mi número de teléfono sin imaginar que el destino confabularía una de las mayores coincidencias que pudiera haber imaginado.

Trabajando codo con codo en canciones de mi autoría, comprendiendo mis ideas y conceptos con genio, humor y talento, los álbumes “Mi manera” y “Algo de amor” fueron posibles gracias a ti, Jorge y a tu familia, tan acogedora.

Quisiera mencionar a todos los que me tendieron su mano generosa en aquellos duros comienzos, y a los que abrieron sus puertas a una cantante anónima recién llegada… pero es imposible. Espero que alcance con decirles GRACIAS INFINITAS… están en mi corazón y en mi recuerdo sin que falte nadie.

Dejo este último párrafo para dedicárselo a mis hijos, Cristian y Mercedes a quienes amo más que a nadie en esta vida. A mi querida familia y amigos… y a mi madre y mi hermano, en su plano de luz y amor incondicional.

Gabriela